La guerra de Trump contra una IA podría frenar la aprobación de tus medicamentos
¿Y si una disputa política en Washington pudiera retrasar el medicamento que un día podrías necesitar?. Está pasando ahora mismo, y todo gira en torno a una herramienta de inteligencia artificial.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. (HHS) acaba de prohibir a sus empleados usar Claude, una de las IA generativas más avanzadas del mercado. La orden afecta directamente a la FDA, la agencia encargada de revisar y aprobar los nuevos medicamentos en el país.
¿Por qué prohibir una herramienta tan potente?
La prohibición no tiene que ver con que la IA sea peligrosa o cometa errores. Es el resultado directo de una campaña del presidente Donald Trump para incluir en una lista negra a su empresa creadora, Anthropic, en todo el gobierno federal.
El conflicto escaló después de que el Pentágono calificara a Anthropic como un "riesgo para la cadena de suministro", una decisión que la situó como un riesgo para la seguridad nacional, y Trump, el 27 de febrero, publicara en su red social Truth Social una orden para que todas las agencias civiles federales "cesaran inmediatamente" el uso de su tecnología. En respuesta, Anthropic ha demandado a la administración para intentar detener la directiva, un desafío legal que ha recibido el apoyo de gigantes como Microsoft y hasta de empleados de sus rivales OpenAI y Google.
Mientras tanto, un correo interno de la Oficina del Director de Información de la FDA confirmó la orden: los empleados "ya no podrán iniciar sesión ni acceder a Claude" y deben migrar su trabajo a otras soluciones de IA aprobadas.
El efecto dominó: de la política a tu salud
Pero ¿p}Por qué debería importarte esto? Porque la FDA no usaba Claude para pasar el rato. Lo utilizaba en una iniciativa clave llamada Elsa, lanzada el verano pasado para acelerar el proceso de revisión de nuevos productos.
La pérdida de esta herramienta podría obstaculizar directamente ese esfuerzo por agilizar la llegada de nuevos fármacos al mercado. Michael Boyce, exdirector del programa de IA del Departamento de Seguridad Nacional, describe la tecnología de Anthropic, en particular su herramienta de programación Claude Code, como "sobresaliente y definitoria en su campo", destacando sus capacidades únicas frente a otras alternativas. Sin embargo, esta misma herramienta fue objeto de un incidente de ciberseguridad cuando Anthropic filtró accidentalmente su código fuente.
El HHS ha confirmado que sus empleados todavía tienen acceso a otras herramientas como ChatGPT Enterprise de OpenAI y Gemini de Google, aunque existen análisis sobre cómo Claude supera a ChatGPT en ciertas áreas. De hecho, mientras Anthropic enfrenta este bloqueo, su rival OpenAI se ha movido rápidamente para afianzar su posición con el gobierno.
Un enredo tecnológico difícil de deshacer
Prohibir por completo la tecnología de Anthropic no es tan simple como desinstalar una aplicación. Es más como intentar quitar el azúcar de un pastel ya horneado.
La realidad es que el ecosistema tecnológico es increíblemente interdependiente. Claude está profundamente integrado en las plataformas de otros grandes socios del gobierno:
- Amazon: Amazon ofrece la IA de Anthropic en su servicio Amazon Bedrock y ha anunciado planes de inversión de hasta 4 mil millones de dólares.
- Google: Ha invertido miles de millones, posee al menos el 14% de la empresa y utiliza su tecnología.
- Microsoft: Ofrece los modelos de Claude en su plataforma Copilot.
- Palantir: Un contratista gubernamental de largo recorrido que se asoció con Anthropic para integrar sus modelos de IA directamente en las agencias, permitiéndole evitar el largo proceso estándar de autorización de seguridad.
El Pentágono se ha fijado un plazo de 180 días para eliminar la tecnología de sus sistemas, una tarea que los expertos califican como un "ejercicio de limpieza de la cadena de suministro" con "obstáculos hercúleos". La dificultad radica en que muchos contratistas tendrían problemas para certificar la ausencia total de Anthropic, ya que su código podría estar integrado en innumerables aplicaciones. Por ello, se permitirán excepciones para "actividades de misión crítica" donde no existan alternativas viables.
Este no es solo un drama tecnológico o político. Es un recordatorio de que las herramientas que impulsan avances cruciales, como la aprobación de medicamentos, están en medio de un campo de batalla complejo impactado por política, economía, intereses personales y no solo por habilidades tecnológicas. La próxima vez que escuches sobre una "guerra de IA", recuerda que sus efectos pueden llegar mucho más cerca de casa de lo que imaginas.