A Baidu le va mejor que nunca gracias a la IA, pero sus acciones se hunden. Está fuera de su control
¿Qué pasa cuando tu empresa es un éxito pero tus acciones se hunden?
Imagina este escenario: tu negocio está en su mejor momento, la nueva estrategia funciona a la perfección y tus proyectos más ambiciosos se expanden por todo el mundo. Suena genial, ¿verdad? Ahora imagina que, a pesar de todo eso, tus acciones caen un 13% en una semana. ¿Confuso? Pues eso es exactamente lo que le está pasando a Baidu, el gigante tecnológico chino, en plena carrera de IA entre Estados Unidos y China.
La razón no tiene que ver con sus productos ni con sus finanzas. Tiene que ver con la política.
La inteligencia artificial ya no es el futuro, es el presente (y el negocio)
Baidu apostó fuerte por la inteligencia artificial, y la jugada le está saliendo bien. Por primera vez en su historia, más de la mitad de los ingresos de su negocio principal (un 52%) vienen de sus operaciones de IA en el primer trimestre de 2026. En el primer trimestre de 2026, estos negocios (que incluyen la nube y la conducción autónoma) generaron 13.600 millones de yuanes (unos 2.000 millones de dólares), un crecimiento del 49% respecto al año anterior.
Mientras tanto, su negocio tradicional de publicidad online va perdiendo peso, cayendo de 16.000 millones a 12.600 millones de yuanes en solo un año. Dicho de otra forma: la transformación de Baidu en una empresa de IA no es una promesa a futuro, es una realidad que ya se refleja en sus cuentas.
Los taxis que se conducen solos conquistan el mundo
La prueba más visible de este éxito es Apollo Go, su servicio de robotaxis. Si crees que esto es ciencia ficción, mira los datos:
- En China: Apollo Go ya ha completado 3,2 millones de viajes totalmente sin conductor solo en el primer trimestre, un 120% más que el año pasado.
- En Europa: Su unidad suiza, AmiGo, ya ha empezado a probar vehículos autónomos en carreteras abiertas de Suiza, con un permiso de Nivel 4 que cubre 80 kilómetros cuadrados. Este proyecto se desarrolla en colaboración con el servicio postal suizo PostBus y se espera que el servicio público sin conductor comience a principios de 2027.
- En otras partes del mundo: También han comenzado pruebas en Londres a través de una colaboración con Lyft, con planes de lanzar un servicio comercial de robotaxi este mismo año.
La tecnología funciona y la expansión es real. Entonces, ¿dónde está el problema?
El verdadero riesgo: una lista negra en Washington
Aquí viene lo interesante. Según un documento oficial del Departamento de Defensa de Estados Unidos, en junio de 2026 se añadió a Baidu a su lista 1260H de "Compañías Militares Chinas". La justificación se basa en supuestas contribuciones a la estrategia de "fusión cívico-militar" de China. Baidu no está sola; otros gigantes como Alibaba y el fabricante de vehículos eléctricos BYD también fueron incluidos.
Esta designación no implica sanciones económicas directas ni prohíbe la compra de sus acciones. Pero sí es una señal de alerta para los inversores. En la práctica, impide que el Pentágono contrate directamente a Baidu y aplicará ciertas restricciones a compras de terceros a partir de 2027. El mercado reaccionó de inmediato: las acciones de Baidu se desplomaron, y las de Alibaba cayeron un 22,6% durante los 30 días siguientes.
Baidu ha rechazado rotundamente esta etiqueta. En un comunicado, la empresa afirmó que "no es una compañía militar china" y que su inclusión en la lista carece de justificación. Aseguran que sus negocios de IA, nube e internet no se ven afectados por la decisión.
El dilema: ¿apostar por los números o temer a la política?
Es una encrucijada. Por un lado, Baidu tiene una posición financiera muy sólida, con casi 20.000 millones de dólares en efectivo para seguir invirtiendo en su expansión global y en su infraestructura de IA.
Por otro, el riesgo geopolítico es una sombra que no se puede ignorar. La caída de las acciones no refleja un problema en la estrategia de Baidu, sino la creciente tensión entre Estados Unidos y China.
La historia de Baidu ya no es solo sobre tecnología. Es una lección sobre cómo, en el mundo actual, el éxito de una empresa puede depender tanto de sus algoritmos como de la geopolítica, especialmente en el marco de la estrategia de Pekín para controlar la cadena de la IA. Y esa es una variable mucho más difícil de predecir.