Despidos en un gran bufete: ¿culpa de la IA o una excusa para tapar otros problemas?
En las últimas semanas, el bufete de abogados multinacional Baker McKenzie anunció una reestructuración que implica el despido de cientos de empleados de soporte. La firma citó la inteligencia artificial como uno de los factores clave para "introducir eficiencias". Pero, ¿es esta la historia completa? La realidad es mucho más compleja y apunta a una mezcla de estrategia, economía y, sí, también tecnología.
Te lo explico en simple: culpar a la IA es fácil, pero los despidos a menudo esconden problemas de sobrecontratación, cambios en el mercado y decisiones estratégicas pasadas. Entender la diferencia te ayuda a ver más allá del titular y a evaluar qué está pasando realmente en tu propio sector.
Qué pasó: el recorte que no afecta a los abogados
Baker McKenzie, uno de los bufetes más grandes del mundo, está llevando a cabo un despido de entre 600 y 1.000 empleados de su plantilla global. El detalle clave es que los afectados no son los abogados, sino el personal de soporte en áreas como marketing, investigación y otros roles administrativos, con docenas de puestos eliminados en sus oficinas de Londres y Belfast.
Un portavoz de la firma afirmó que la decisión se tomó tras "una cuidadosa revisión" para "repensar nuestras formas de trabajar, incluyendo nuestro uso de la IA". El objetivo, según ellos, es invertir en roles que atiendan mejor las necesidades de sus clientes.
La historia real: una mezcla de estrategia, mercado y ¿la IA como chivo expiatorio?
Aunque la versión oficial apunta a la IA, fuentes internas y análisis del sector sugieren que la situación es mucho más enrevesada. En Norteamérica, por ejemplo, despidos similares a finales del año pasado en centros de servicios de la firma se debieron a una tormenta perfecta de factores:
- Sobrecontratación estratégica: Bajo el anterior CEO para Norteamérica, la firma se embarcó en una ambiciosa estrategia de crecimiento. Esto llevó a contratar a muchos socios de otros bufetes y a escalar los centros de soporte en anticipación de un trabajo que no se materializó del todo, creando un exceso de personal.
- Caída de la demanda post-pandemia: El boom de servicios legales durante 2020-2021 llevó a una ola de contrataciones en todo el sector. Cuando el mercado se normalizó, muchas firmas, incluida Baker McKenzie, se encontraron con más personal del necesario.
- Externalización de tareas: Algunas funciones de soporte administrativo, como la corrección de textos o la maquetación de documentos, se están subcontratando cada vez más a proveedores externos, reduciendo la necesidad de tener esos roles en plantilla.
En este contexto, la IA se convierte en una justificación conveniente y futurista para recortes que, en gran medida, responden a una corrección de rumbo estratégico y a las presiones del mercado.
La gran pregunta: ¿es optimización real o "AI washing"?
Cada vez más empresas justifican recortes de personal escudándose en la tecnología. Esta tendencia ya tiene un nombre: AI washing.
Te lo explico con la regla de claridad de al DIA:
- AI Washing: Es la práctica de usar la inteligencia artificial como una excusa pública para justificar despidos que, en realidad, están motivados por otras razones, como una mala gestión, reducción de costes o una caída en la demanda.
- Por qué importa: Te ayuda a distinguir entre una transformación tecnológica genuina y una simple estrategia de relaciones públicas para suavizar malas noticias. Reconocerlo te permite evaluar si los cambios en tu empresa o sector son proactivos o reactivos.
- Ejemplo: Una empresa despide a 50 empleados de atención al cliente citando la implementación de un nuevo chatbot. Sin embargo, el chatbot apenas está en fase de prueba y no puede asumir el volumen de trabajo. La razón real del despido es una caída del 20% en las ventas.
La práctica es tan común que un informe encontró que la IA fue citada en los anuncios de más de 54.000 despidos solo el año pasado.
El rol real de la IA en los bufetes hoy: más copiloto que reemplazo
La justificación del bufete genera aún más dudas porque la IA en el sector legal, aunque prometedora, todavía tiene problemas. Las herramientas han demostrado ser poco fiables, llegando a inventar jurisprudencia y cometer errores críticos que han costado sanciones a los abogados que las usaron. Estas limitaciones de la IA, incluso en los modelos más potentes, son un factor crucial para entender por qué su adopción en tareas críticas todavía es un desafío para los negocios.
Hoy, la IA funciona más como un asistente que como un sustituto. Es una herramienta de aumento: ayuda a revisar documentos, analizar contratos y acelerar la investigación legal, pero casi siempre necesita supervisión humana cualificada para validar los resultados. Su impacto real es remodelar los roles, no eliminarlos por completo... al menos por ahora.
Una mirada al futuro: un escenario (todavía) de ficción que sirve de aviso
Para entender hacia dónde podría ir el sector, el portal especializado Above the Law publicó un provocador artículo especulativo que imagina un futuro cercano. En un escenario ficticio ambientado en febrero de 2026, un bufete de élite llamado "Dewey, Cheatham & Howe" anuncia el despido de 500 personas, incluyendo 200 abogados asociados y 300 paralegales, debido a su "Iniciativa Estratégica de Integración de IA".
En esta historia, la IA ya es capaz de realizar con mayor rapidez y precisión tareas como redactar escritos de trámite, revisar contratos básicos o gestionar el descubrimiento de pruebas electrónicas. La firma justifica la decisión como "difícil pero necesaria" para centrar el talento humano en el trabajo de alto valor que requiere juicio estratégico y empatía.
Aunque es ficción, este relato sirve como una llamada de atención. Pinta un futuro plausible donde la eficiencia de la IA obliga a los profesionales a desarrollar habilidades que las máquinas no pueden replicar: pensamiento crítico avanzado, creatividad, gestión de relaciones con clientes y razonamiento ético complejo. También anticipa un cambio del modelo de "hora facturable" hacia uno basado en el valor entregado.
Si trabajas en un sector similar, ¿qué deberías observar?
El caso de Baker McKenzie es una señal. No se trata de entrar en pánico, sino de ser crítico y estar preparado. Aquí tienes un checklist rápido para evaluar si en tu empresa se está produciendo una transformación real o un caso de AI washing:
- El discurso vs. la realidad: ¿La empresa habla mucho de IA en sus comunicados, pero invierte poco en herramientas concretas y en formar a sus empleados para usarlas?
- El tipo de despidos: ¿Afectan a roles puramente repetitivos y automatizables, o también a puestos que requieren estrategia y juicio humano? Si es lo segundo, la IA podría ser una excusa.
- El contexto del mercado: ¿Tu empresa viene de una fase de sobrecontratación? ¿Ha caído la demanda en el sector? Estos factores económicos suelen ser los verdaderos impulsores de los recortes.
- El foco en la "eficiencia": Si la palabra "eficiencia" aparece constantemente sin un plan claro sobre cómo se va a reinvertir el talento liberado, es una señal de alerta. La verdadera transformación no solo elimina tareas, sino que crea nuevo valor.
El destino dirá si los despidos en Baker McKenzie son una decisión "miope", como la calificó un empleado afectado, o un paso necesario. Mientras tanto, la lección es clara: la IA está cambiando las reglas del juego, pero rara vez es la única culpable de un despido masivo.