Visa: la IA puede hacer las compras, pero la confianza es la que cierra la venta
Imagina que un asistente de inteligencia artificial compre por ti, buscando en todo internet para encontrar exactamente lo que necesitas. La promesa es enorme: traducir una intención en una compra real sin esfuerzo. Pero el riesgo también lo es: ¿qué pasa si el agente compra el artículo equivocado, al precio incorrecto o al vendedor menos fiable? Este dilema plantea una pregunta clave para los pagos: ¿qué infraestructura se necesita para que la experiencia de "buscar y comprar" sea segura, controlable y, sobre todo, reversible?
Andrew Torre, presidente de la división de servicios de valor agregado de Visa, explica que el futuro del llamado "comercio agéntico" no dependerá solo de tener mejores modelos de IA. La verdadera prueba será si los consumidores, comercios y bancos pueden integrar pagos, identidad, consentimiento y controles en procesos automatizados sin sacrificar la confianza.
El problema real: cuando el asistente se equivoca
Para aterrizar el concepto, Torre propone un ejemplo práctico: un consumidor busca una pieza de repuesto para una cámara antigua, un componente raro que solo venden unos pocos especialistas online.
“Con el comercio agéntico, el asistente de IA se convierte en el comprador”, explica. Podría buscar ese producto súper específico con unas pocas instrucciones, como estilo, color y un precio máximo, y encontrar rápidamente la mejor opción. Pero en este mundo automatizado, el verdadero examen de confianza suele ser mundano: el pedido llega, pero está mal.
“Digamos que la pieza de la cámara llega, pero no es la correcta. Es del tamaño equivocado, de un material diferente y no sirve para nada”, continúa Torre. El consumidor necesita un camino claro para impugnar la compra. “La clave es que el usuario pueda decir: ‘Un momento, yo no autoricé esto’, y que el proceso de devolución funcione”.
La respuesta de Visa: un protocolo de confianza para el comercio inteligente
La solución de Visa a este desafío se llama Visa Intelligent Commerce. Según un anuncio a sus inversores de diciembre de 2025, Visa ya ha completado con éxito cientos de transacciones iniciadas por agentes de IA en entornos de producción reales junto a su red de socios. Es un marco diseñado para estandarizar el consentimiento, facilitar las disputas y mantener la trazabilidad cuando un software es el que toma las decisiones de compra.
Parte de esta solución es su "Protocolo de Confianza", que busca garantizar que “podamos distinguir entre agentes y bots”, abordando si un asistente actuó de forma apropiada y si era legítimo. Una de las primeras herramientas experimentales de esta iniciativa es Visa CLI, lanzada por Visa Crypto Labs. Se trata de una interfaz de línea de comandos que permite a los desarrolladores integrar pagos con tarjeta de forma segura en los flujos de la IA, eliminando la necesidad de las tradicionales claves API, que pueden exponer credenciales sensibles.
Según Torre, la base de todo es capturar el contexto del consentimiento para poder verificarlo más tarde. “No concebimos ninguna innovación sin incorporar el riesgo, el fraude, la seguridad y los mecanismos de disputa”, afirma. En esencia, se trata de adaptar los pilares que hicieron viable el comercio digital —desde la identidad hasta la resolución de conflictos— a una nueva interfaz conversacional donde el comprador puede ser un programa.
La carrera por el estándar del comercio autónomo
Visa no está sola en esta carrera por definir cómo los agentes de IA realizarán transacciones. Otros gigantes de los pagos también están construyendo la infraestructura para este futuro. El mismo día que Visa anunció su herramienta, Stripe desplegó Tempo, una red blockchain diseñada para procesar un alto volumen de transacciones con stablecoins, las criptomonedas estables que son clave para estas operaciones automatizadas.
Junto a Tempo, Stripe lanzó el Machine Payments Protocol (MPP), un estándar abierto para que distintos agentes de IA puedan "hablar" el mismo idioma financiero y realizar transacciones de forma coordinada. Curiosamente, la estrategia de Visa no es solo competir, sino también colaborar: la compañía ya ha integrado el soporte para el MPP a través de su red de tarjetas, mostrando que la interoperabilidad será clave.
Este escenario revela dos enfoques paralelos que definen el sector: por un lado, modernizar la infraestructura financiera tradicional para adaptarla a la IA, como hace Visa con su red de tarjetas; por otro, construir nuevos sistemas desde cero basados en blockchain, como la propuesta de Stripe. Con otros actores como Coinbase también desarrollando sus propios estándares, el riesgo es una fragmentación que complique la adopción para comercios y consumidores.
Décadas de experiencia en IA como base
Aunque el boom de la IA generativa parece reciente, Torre subraya que Visa lleva décadas utilizando esta tecnología, principalmente para detectar fraudes y evaluar riesgos en milisegundos. Esas capacidades, que antes operaban en segundo plano, ahora son requisitos indispensables para el comercio del futuro.
“Hemos tenido estas herramientas a su disposición durante los últimos 30 años”, comenta Torre. Esta experiencia previa facilita que sus clientes se adapten, ya que están acostumbrados a consumir las señales de decisión de Visa, como las puntuaciones de riesgo, en tiempo real.
La IA ya está transformando operaciones internas y externas. Por ejemplo, en soluciones como Visa Risk Manager, lo que antes requería que personas revisaran y escribieran reglas de fraude ahora lo hace una IA. “La IA se usa para actualizar constantemente las reglas y preguntarse: ‘¿Hemos visto algo diferente? ¿Necesito reescribir tus reglas?’”, explica.
Los obstáculos: sistemas heredados y nuevos vectores de fraude
A pesar del potencial, la transición no está libre de fricciones. Torre reconoce que uno de los mayores frenos son los sistemas heredados (legacy) de muchas instituciones, que complican la implementación de tecnologías modernas. Para abordar esto, Visa adquirió Pismo, una plataforma nativa en la nube para procesamiento de emisores y core bancario, diseñada para acelerar el despliegue de nuevas soluciones.
Además, el comercio agéntico abre la puerta a nuevos tipos de fraude. “El aprovisionamiento de tokens se convirtió en un vector de fraude”, señala Torre. “Y ahora tenemos inteligencia de aprovisionamiento de tokens donde les damos una puntuación de riesgo”. Aunque los primeros flujos de trabajo con agentes eran “un poco toscos”, están mejorando rápidamente. Visa predice que las compras asistidas por IA se generalizarán en 2026, a medida que los consumidores incorporen estas herramientas en su día a día.
Con 4,8 mil millones de credenciales en su red y presencia en más de 200 países, Torre asegura que “Visa en su conjunto está preparada para este momento”. La conclusión es clara: los ganadores en esta nueva era del comercio serán aquellos que logren equilibrar la velocidad de la automatización con el control del usuario, convirtiendo la confianza en el verdadero producto.