Apps Escolares: ¿Quién Se Queda Con Los Datos De Tus Hijos?
Apps para la escuela y deportes: a dónde van los datos de tus hijos y qué puedes hacer al respecto
Para cada aspecto de la vida de un estudiante, desde el equipo de fútbol hasta el club de ciencias, parece haber una aplicación. Vivimos una nueva era de aprendizaje donde la tecnología educativa (conocida como EdTech) promete experiencias más personalizadas, accesibles y participativas. Estas herramientas buscan coordinar horarios, seguir el progreso y facilitar la comunicación. Pero este ecosistema digital tiene un costo oculto: los datos personales tuyos y de tus hijos.
Incluso para los expertos, navegar este terreno es un desafío. Jen King, investigadora de políticas de datos y privacidad en el instituto de IA de Stanford, es extremadamente cuidadosa con su información personal, hasta el punto de mantener una línea de teléfono fija para evitar dar su número de móvil.
Sin embargo, recientemente se vio obligada a registrarse en una plataforma digital que la orquesta de su hijo de secundaria utiliza para organizar los horarios. El servicio le pidió su nombre, fecha de nacimiento y datos de contacto. Al crear la cuenta, descubrió que la información de su hijo ya estaba parcialmente cargada y que los datos personales y fotos de otros estudiantes eran visibles para todos los padres participantes.
“Me irritó muchísimo”, comentó. “No necesitan mi fecha de nacimiento, soy una madre”. Aunque reconoce que cierta información puede ser útil para un entrenador, considera que otras preguntas parecen diseñadas para que la plataforma venda datos a intermediarios y, en última instancia, a anunciantes.
Más tarde, descubrió que el club de ciencias de su hijo mayor usaba un servicio similar, exponiendo también sus datos. Al iniciar sesión, una ventana emergente le pidió permiso para rastrear su actividad en otras aplicaciones y sitios web. La recolección de datos va más allá de la información que se entrega directamente; como detalla nuestra cobertura, algunas tecnologías de IA pueden incluso analizar la voz para inferir la personalidad de alguien, mostrando la profundidad del riesgo.
Por qué importa: las leyes de privacidad tienen grietas
California ha sido pionera en la protección de datos. En 2014, el estado aprobó una ley de privacidad estudiantil que prohibía a las empresas de tecnología vender datos de estudiantes, dirigirles publicidad o divulgar su información personal. En 2018, otra ley otorgó a los californianos derechos como la posibilidad de oponerse a la recopilación de datos y eliminar parte de su información.
Sin embargo, estas leyes tienen lagunas importantes. La ley de 2014 solo se aplica a productos que sirven "principalmente" a escuelas primarias y secundarias (K-12) y que fueron diseñados y comercializados para estudiantes. Esto permite que muchas empresas argumenten que sus productos no cumplen esos criterios.
Por ejemplo, la popular aplicación para aprender idiomas Duolingo tiene una versión para escuelas, pero su uso principal es para adultos. De manera similar, las aplicaciones para programas extracurriculares o equipos deportivos pueden alegar que no fueron diseñadas para el aula o que su uso no es obligatorio.
Qué cambia: una nueva propuesta de ley busca cerrar los vacíos
Para abordar estas deficiencias, se ha presentado el proyecto de ley Assembly Bill 1159. Impulsado por la asambleísta demócrata Dawn Addis, el proyecto busca restringir cómo las empresas de inteligencia artificial utilizan los datos de los estudiantes y crear nuevas protecciones para los universitarios. La medida cobra relevancia en un momento en que la IA se integra cada vez más en herramientas cotidianas, un ejemplo de ello es cómo Google Gemini utiliza datos de Gmail y Drive para funcionar, lo que plantea un debate similar sobre los pros y contras de ceder acceso a nuestra información.
La propuesta ha llamado la atención de actores influyentes en Sacramento. Cuenta con el apoyo de la Federación Laboral de California, pero enfrenta la oposición de la Cámara de Comercio de California y TechNet, una asociación que representa a muchas de las empresas tecnológicas más poderosas.
Una de las provisiones más importantes del proyecto de ley es que otorgaría a estudiantes y padres el derecho a demandar a las empresas de tecnología por violaciones de privacidad en ciertos casos, aumentando así la capacidad de fiscalización.
La ilusión de poder elegir y los "patrones oscuros"
Aunque las leyes ofrecen la opción de "opt-out" (darse de baja de la recolección de datos), la realidad es más compleja. Cuando un profesor o entrenador exige el uso de una aplicación, el estudiante no tiene una opción real de negarse. "La mayoría de los jóvenes de 15 o 16 años no tienen ni idea de lo que esto implica", añade King.
Lo mismo ocurre con los padres, que a menudo se sienten obligados a proporcionar su información personal para no perderse actualizaciones importantes sobre las actividades de sus hijos. Incluso los estudiantes universitarios pueden verse forzados a usar ciertas redes sociales para participar en grupos estudiantiles.
Además, muchas empresas utilizan tácticas de diseño para dificultar que los usuarios ejerzan sus derechos. Esto se conoce como "patrones oscuros".
- Patrones oscuros: Son trucos de diseño en sitios web y aplicaciones que te llevan a hacer cosas que no tenías intención de hacer, como comprar más, registrarte en algo o compartir más datos personales.
- Por qué importa: Dificultan la protección de tu privacidad y pueden hacer que aceptes términos o entregues información sin darte cuenta.
- Ejemplo: Cuando para eliminar tu cuenta tienes que enviar un correo electrónico a la empresa en lugar de hacer clic en un botón claro, eso es un patrón oscuro.
King explica que en el mundo académico esta estrategia se conoce como "roach motel" (motel de cucarachas), basado en el diseño de las trampas para insectos. "Puedes entrar", dice, "pero nunca puedes salir".
El doble filo de la tecnología educativa
La rápida adopción de estas herramientas digitales en las aulas no está libre de obstáculos. Más allá de las preocupaciones de privacidad, existen desafíos que pueden agravar las desigualdades existentes si no se abordan con cuidado.
Uno de los principales es la brecha digital, que se refiere al acceso desigual a la tecnología y a una conexión a internet fiable, especialmente en comunidades de bajos recursos. Esta disparidad deja a algunos estudiantes sin las herramientas necesarias para un aprendizaje basado en la tecnología.
Otro factor clave es la formación del profesorado. Para que estas tecnologías se integren de forma efectiva, los educadores necesitan apoyo y desarrollo profesional continuo para adaptar sus métodos de enseñanza y aprovechar al máximo las nuevas herramientas.
Dentro de este complejo panorama, la protección de los datos de los estudiantes emerge como una de las preocupaciones más urgentes, ya que afecta directamente su seguridad y su futuro digital.
Si solo recuerdas una cosa...
La próxima vez que una aplicación escolar o deportiva te pida tus datos o los de tus hijos, hazte una pregunta clave: ¿es esta información realmente necesaria para coordinar la actividad o es para alimentar el modelo de negocio de la empresa? Entender esa diferencia es el primer paso para tomar decisiones más informadas.